Palpitaciones por ansiedad: cuando el corazón se acelera sin motivo

Estás en el sofá, en la oficina o ya acostado, y de repente notas el corazón golpeando en el pecho, en el cuello o en los oídos. A veces es un latido que parece saltarse un paso. Lo primero que aparece es el miedo: ¿y si es algo del corazón? Y ese miedo, curiosamente, lo acelera todavía más.

Las palpitaciones son muy frecuentes y en la mayoría de los casos no indican nada grave. Aun así, merece la pena entender de dónde vienen, porque saberlo cambia mucho cómo se viven.

Por qué la ansiedad acelera el corazón

Cuando el cuerpo percibe una amenaza, libera adrenalina y prepara todo para reaccionar: el corazón bombea más rápido, la respiración se vuelve corta y los músculos se tensan. Es un sistema pensado para correr o defenderse. El problema es que se enciende igual ante un peligro real que ante un correo del jefe, una discusión pendiente o una preocupación que no te suelta.

Por eso las palpitaciones por ansiedad suelen aparecer en momentos que no tienen nada de peligroso: al acostarte, cuando por fin te quedas quieto, o justo después de pasar una semana aguantando mucho. El cuerpo baja la guardia y lo que estaba contenido sale por donde puede.

Señales de que puede ser ansiedad

Lo que suele empeorarlas

Qué hacer en el momento

  1. Siéntate y apoya bien la espalda. Si estás acostado, ponte de lado o semisentado.
  2. Respira contando cuatro al tomar aire y seis al soltarlo. Alargar la exhalación es la forma más directa de decirle al cuerpo que puede frenar.
  3. Mójate la cara o las muñecas con agua fría.
  4. Nombra lo que pasa en voz baja: "es adrenalina, ya ha pasado otras veces, va a bajar". Ponerle nombre corta parte del miedo que lo alimenta.
  5. No te tomes el pulso cada minuto. Mirarlo una y otra vez mantiene la alarma encendida.
  6. Cuando pase, escribe en dos líneas qué estabas haciendo y qué tenías en la cabeza. Con el tiempo verás un patrón.

Cuándo ir a urgencias

Sin dudar, llama a emergencias o ve a urgencias si las palpitaciones vienen con cualquiera de estas señales:

Cuándo pedir cita con el médico

Un electrocardiograma y un análisis de sangre sencillos descartan muchas causas. Y tener un resultado normal en la mano ayuda bastante la próxima vez que el corazón se acelere: sabes que es la alarma, no el motor.

Si el corazón está avisando de algo más

Cuando las pruebas salen bien pero las palpitaciones siguen, muchas veces el cuerpo está cargando con algo que la cabeza no ha terminado de procesar. Respirar ayuda en el momento, pero lo que de verdad las espacia es soltar un poco de esa carga. Hablarlo con un profesional de salud mental es una buena opción, y si de momento no tienes con quién, escribirlo sin tu nombre también puede aliviar.


Si hay algo que vienes cargando en silencio, escribirlo sin poner tu nombre es una forma de soltarlo.

Confesso — escribe en anonimato y siéntete acompañado

Si el malestar no se va, por favor no lo cargues en soledad.
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